Bic azul
Me escribía largas cartas manuscritas
con un bic azul
sobre lo profundo de su amor platónico,
de lo unida que se sentía a mi alma
y de lo bonito que era vivir
pensando en mis quehaceres.
Pero con boli rojo
hilvanaba letras sueltas,
como heridas de su languidez.
Una vez las junté. Decían:
quiero follarte meterte entre mis muslos comerte la polla tragarme tu leche beberme tu sangre.
Dejé de escribirle.
Se le acabó la tinta azul.
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