A MI TEJADO
Escribo contra mí.
Asesiné a mi musa
y la de oficio
amenaza con abandonarme
una
y otra vez.
Pongo a remojo mi bagaje
cultural
y rebozo en THC
los sentimientos que sobreviven
al certero puñal de tinta.
Soy mi mejor
mi peor
enemigo.
Y aunque utilizo el oxímoron para definirme,
en realidad, no soy
más
que un calambur,
un apéndice que se cree
demiurgo.
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